Cuando terminé los lápices, hice las versiones a color, para saber cómo enfrentarme a él cuando me lanzase a pintar sobre la pared. Inicialmente busqué limitar la paleta al mínimo, para crear unidad en el conjunto. Colores muy potentes, formas contundentes y apenas línea, para que las imágenes se leyeran rápida y fácilmente. En este momento todavía pensaba en las portadas de pulp, y les pensé títulos a cada una de ellas. Pero cuando las fui terminando me di cuenta de que la tipografía iba a distraer demasiado cuando estuviera acabado, y además me iba a llevar demasiado tiempo al pintar. Sólo dispongo de una semana para pintar todo, y además con gente por el café.